Auto Mercado

Inocuidad alimentaria para pacientes con cáncer

No Comments

 

Debido al debilitamiento de sus sistemas inmunitarios, los pacientes con cáncer corren mayor riesgo de padecer alguna enfermedad de origen alimentario.

 

Los tratamientos contra el cáncer, como la radiación y la quimioterapia, debilitan el sistema inmunológico del cuerpo, ya que dañan los glóbulos sanguíneos que nos protegen de las enfermedades y los gérmenes. Esto significa que además de las células cancerosas, se destruyen células sanas como los neutrófilos. A esto, se le conoce como neutropenia.

Como resultado, sus organismos no pueden luchar contra las infecciones, sustancias extrañas y enfermedades con la misma eficacia que lo haría el cuerpo de una persona sana. Debido a este riesgo más elevado, las personas con cáncer o quienes preparan comidas para ellas deben implementar técnicas apropiadas de manipulación de alimentos para matar los gérmenes patógenos y evitar la contaminación cruzada. Las enfermedades de origen alimentario provocadas por la ingesta de alimentos que contienen bacterias, parásitos o virus dañinos pueden ser graves e incluso mortales.
¿Cuáles cuidados puedo seguir?
Recuerde siempre los 4 pasos sencillos para mantener la inocuidad alimentaria:
• Limpiar: lave sus manos y limpie las superficies con frecuencia.
• Separar: separe la carne cruda de res y de aves de los alimentos listos para comer.
• Cocinar: cocine los alimentos a la temperatura adecuada.
• Refrigerar: refrigere de inmediato los alimentos sensibles a la cadena de frío, como carnes, pollo, pescados y mariscos, lácteos, embutidos y los sobrantes de comidas.
¿Cuáles alimentos debo evitar desde el punto de vista de inocuidad alimentaria?
Por la naturaleza de estos alimentos y su asociación con ciertos patógenos, mejor evite consumir pollo, pescado, mariscos o carnes crudas o términos de cocción rojos, leche no pasteurizada, huevo crudo o a medio cocer, frutas y vegetales sin lavar, quesos frescos de leche no pasteurizada, salchichas frías sin cocinar o carnes frías y germinados crudos.
¡Recuerde que la inocuidad alimentaria se trabaja desde la prevención!